Archivo para Brno

Alphonse Maria Mucha (Chequia, 1860-1939)

Posted in Mucha with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on junio 16, 2008 by Ninona

Gracias a Ana, una amiga de LibraryThing, he sabido que en Madrid se está realizando una amplia exposición sobre el artista Alphonse Maria Mucha, acompañada de interesantísimas conferencias y de diversas actividades. Como una oportunidad así no podemos perdernos, recomiendo una escapada a la capital de España y acercarse a CaixaForum. Y si no fuera posible, sirva este pequeño y modesto paseo por la obra de este gran artista…

 

Alphonse Maria Mucha está considerado hoy como uno de los grandes impulsores y divulgadores del “art nouveau”, así como pionero indiscutible en la aplicación del arte en la publicidad y en la vida cotidiana. Es también uno de los padres del diseño gráfico moderno.

Nació en Ivancice, en la Moravia meridional. Pronto sintió una gran atracción hacia el dibujo, pasión que intentaba desarrollar durante su primera educación en Brno, capital morava. Realiza estudios eclesiásticos y forma parte del coro de la catedral de Brno, actividad que tiene que abandonar cuando la voz le cambia. Sus primeros intentos de dirigir definitivamente su vida hacia el arte resultan un fracaso: en 1877 es rechazada su candidatura para ingresar en la Academia de Bellas Artes de Praga.

   

En 1879 marcha a Viena (esa Viena Fin-de-Siècle de la que habla Schorske en su famoso libro, hoy agotado en España) que competía con París como centro artístico mundial. Allí pudo emplearse como diseñador teatral en una compañía vienesa, trabajo que le aproximaba poco a poco a la vida del artista que perseguía desde niño. Este trabajo le sirvió para ir completando, informal pero intensamente, su educación artística. Cuando en 1881 un incendio destruyó el el teatro donde trabajaba, regresó a Moravia, donde empezó a pintar de forma independiente tanto temas decorativos como retratos, siempre de encargo.

 

En ese tiempo ocurrió un acontecimiento importante en su vida. Se encontraba en la posada de una aldea, con poco dinero y dibujando paisajes para venderlos y poder continuar su viaje, cuando le vio trabajar el Conde Kart Khuen de Mikulov, quien le ofreció que le acompañara en su viaje a Italia.  Lo contrató para decorar con murales el Castillo de Hrusovany Emmahof, y quedó tan gratamente impresionado que acordó apadrinar el aprendizaje formal de Mucha en la Kunstakademie de Múnich, presionándole después para que continuara sus estudios en París. Esta decisiva ocasión permitió a Mucha afinar su arte y modelar su espíritu de genio.

 

Efectivamente, Mucha se mudó a París en 1887 y continuó sus estudios en la Académie Julian y en la Académie Colarossi, produciendo al mismo tiempo ilustraciones para revistas y publicidad, actividad que empezó a considerar una prolongación de su arte. En 1890 se introduce en el círculo de artistas del Café de Madame Charlotte, del que formaban parte Sérusier y los Nabis. En 1891 traba amistad con Paul Gauguin, y en 1898 se convierte en aprendiz de la logia masónica de París. Viaja a España, que en aquel momento era el destino de los viajeros que buscaban el máximo exotismo dentro de Europa.

En París se dio pronto a conocer por sus dibujos, principalmente en carteles anunciadores. Entre estos merece mencionarse el que dibujó para la obra teatral Gismonda, de Victorien Sardou, interpretada por Sarah Bernhardt, que apareció en los muros de París en los primeros días de enero de 1895 causando una auténtica sensación.

 Detalle

Sarah Bernhardt ofreció inmediatamente a Mucha un contrato de exclusividad por seis años. Los carteles realizados para ella contribuyeron a difundir la fama de la actriz más allá de las fronteras de Francia. Hasta 1901, Mucha no sólo fue responsable de los carteles publicitarios, sino también de las escenografías y los vestuarios del Théâtre de la Renaissance, aplicando todo lo que había aprendido durante sus años vieneses. Fue esta obra, con su estilo exuberante y estilizado, la que le dio tanto fama como numerosas comisiones.

 

En una exposición que se celebró en la redacción de La Plume, en París, figuraron más de 430 obras suyas, entre anuncios, calendarios, tapas de libros, minutas, programas, orlas, cuadros, ilustraciones, litografías, joyas. Su obra artística y comercial es una sola, conviertiendo la publicidad en una verdadera vía de transmisión de la estética del siglo. 

  

Colaboró en la Ilustration, Monde illustre y otras publicaciones. Conocedora de la importancia y del carácter innovador de sus propuestas, la Sociedad de Artistas Franceses le da en 1900 la medalla de plata. 

 

Como diseñador de joyas, encontró en el orfebre Georges Fouquet el perfecto transmisor de sus diseños. Fouquet y Mucha redefinieron el diseño de joyería fina, sosteniendo que la belleza de una joya depende de su concepción artística. Sus piezas se encuentran en exhibición permanente en el castillo en Morovsky Krumlov. Fouquet presentó una colección de joyas realizadas sobre diseños de Mucha en la Exposición Universal de Paris de 1900, en la que prevalecían las reminiscencias orientales y bizantinas.

 

Además, Mucha diseñó interiores exóticos, como el de la Joyería de Fouquet. Mucha renunció más tarde a esta actividad elitista con el objeto de alcanzar grupos más amplios de compradores para sus obras.

Visitó Estados Unidos en cuatro ocasiones entre 1903 y 1922, bajo el mecenazgo del industrial de Chicago Charles Richard Crane. Posteriormente fue reclutado por la excéntrica actriz Leslie Carter, quien trató de superar el lujo y la ostentación de las obras de teatro de Sarah Bernhardt, lo que finalmente la llevó a la ruina. El formato y la configuración de los carteles eran parecidos a los hechos para el Théâtre de la Renaissance antes de 1900.

En 1908 diseña los murales para el nuevo edificio del German Theatre de Nueva York, y en 1909 nace su hija Jaroslava.

   

Recibe el encargo de decorar el nuevo edificio de la Casa Municipal de Praga, por lo que tiene que volver a Europa. Así, en 1910 se traslada con su familia al castillo de Zbiroh, en Bohemia.

 

Sin embargo, Mucha continúa viajando sin cesar. En 1913 viajó a Rusia con el propósito de tomar unas notas preliminates para un proyecto monumental: La epopeya eslava, una serie de veinte telas de grandes dimensiones que querían representar una crónica de los acontecimientos más relevantes de la nación eslava, y que presentaría en la ciudad de Praga. 

 

 

Su pintura más conocida es La mujer en un páramo, que fue el resultado de cuatro estudios preparatorios. Una campesina rusa levanta la mirada al cielo, desesperada al adivinar su suerte. Está sola, en un paraje desolado e iluminado por una única estrella, con la presencia amenazante de una manada de lobos que se ciernen sobre ella. Conocida también con el nombre de Estrella y Siberia, la pintura expresa las simpatías de Mucha por el pueblo ruso. El lienzo nació como reacción frente a los sufrimientos de los rusos tras la revolución bolchevique, cuando la subsiguiente guerra civil, de 1918 a 1920, provocó que muchos campesinos murieran de hambre.

Gracias a su fama y reconocimiento, desde el año 1922 se dedicó también al diseño de sellos y billetes de banco, y en 1931 recibe el encargo de diseñar una vidriera para la catedral de San Vito de Praga.

    
En junio de 1936 el Musée du Jeu de Paume organiza una gran retrospectiva dedicada al artista, junto con una exposición de František Kupka. En 1939, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando se encontraba pintando Las tres edades, Mucha fue arrestado e interrogado en Praga por la Gestapo. Nunca se recuperó de la tensión que le produjo este hecho, ni de ver su país invadido y vencido. Murió en Praga, poco después de ser liberado, el 14 de julio de 1939, a consecuencia de una pulmonía. Fue enterrado en el cementerio de Vysehrad. 

      

Sus obras poseen una gran sensibilidad. Sus diseños se caracterizan por las líneas sinuosas, los arabescos, las flores de tallos finos y retorcidos, hermosas jóvenes de largas y sueltas cabelleras con vestidos ondulantes que, a menudo, aparecen rodeadas de flores. Su principal obra pictórica es La epopeya eslava, gran conjunto de cuadros históricos en los que se combina el estilo tradicional con ciertos matices de simbolismo, a veces cruel.

 

En los años 60 sus reproducciones en carteles publicitarios tuvieron un inesperado renacer entre las nuevas generaciones cercanas al hippismo.

    

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